martes, 16 de junio de 2009

Queridos lectores: Ya que este martes 16 de junio a las 10.00 comienza el último día de “testigos”, prometo a posteriori hacerles un resumen general de las 23 deposiciones –linda palabra, sinónimo de “declaraciones”, por favor. Por ahora, no quiero dejar de contarles sobre la única declaración de lo que se llama “testigo de concepto”, a cargo de una señora, civil, que tuvo a mi padre por jefe en auditoría de IOSE durante sus últimos dos años y medio de libertad. Les anticipo que, cuando fuimos a ver a papá al finalizar ese día de audiencia –como siempre y con el aval del presidente del tribunal– lo primero que dijo fue “no estoy acostumbrado a que hablen bien de mí. Hasta se me cayeron unas lágrimas”. La señora comenzó hablando de cuando leen el currículum de quien será el nuevo jefe. El fiscal no entendió que la señora nunca tuvo una carpeta con el currículum, si no que esa "hojita" se había leído a ella y a todos los presentes. Tampoco entendió que en la “hojita” se hablaba simplemente de sus destinos y sus estudios y quería obligarla a explicar porqué no decía nada de alguna reminiscencia en el informe de la CONADEP –que toman como la verdad revelada… pero si toda la información está sustentada en acusaciones baratas, como en este caso, ¡Dios me libre! Ella habló de una trayectoria brillante, que se deducía del currículum. El otro fiscal preguntó si le parecía lógico que, con ese currículum, lo llevaran a auditoría. Ella aseveró que sí porque se trataba de un área muy sensible que manejaba un presupuesto muy alto y que requería bastante/mucha transparencia y mucha integridad –“moral” agregó al preguntársele sobre el tipo de integridad. Explicó que era un hombre muy apegado a las reglas, humanitario y solidario y que por eso le pareció siempre muy injusto lo que le está pasando. “¿Por qué le parece injusto?” “No emito conceptos. Sólo por la privación de la libertad me parece injusto”. “Él tomaba como propios los problemas de aquellos afiliados remotos, problemas de los que tomaba conocimiento en los viajes de auditoría por el país y que escuchaba de la propia boca de los afligidos a los que se acercaba yendo a sus casas donde fuera que se encontraran.” Quisieron hacerle decir que tomaba decisiones solo y que era impulsivo o que trabajaba sin consultar, pero no era así. Él siempre iba acompañado de algún médico u otro y el relato continuaba con lo que hacían luego, en equipo, para resolver lo que le correspondía a la Obra Social. El dr. Sivo, con su tono despectivo y sobrador, afirmó que "la brillantez está en la subjetividad de cada uno". Espero que sepa aplicar estas mismas palabras suyas a todo lo brillante que hizo decir a los “testigos” suyos respecto del joven desaparecido, en especial, porque fue él el que se encargó de que no faltara nunca un comentario absolutamente subjetivo sobre el desaparecido y su familia; victimizándolos, quiero creer que sin querer, pues es lo que él, el segundo día del juicio, dijo querer evitar. Culminó su declaración con palabras que fueron poco escuchadas porque Rozansky tomó el micrófono para plantear una queja: no se le había preguntado qué relación tenía con los imputados, a lo que ella contestó “hoy se puede decir que soy amiga, pero no obsta la objetividad de mi declaración.” Entonces, sus últimas palabras fueron: “fue el primer jefe que aplicó la ley de ética pública”. Ella hace más de 30 años que trabaja en esa institución. De todos modos, las últimas palabras las escuchó ella al salir de la sala “ahora lo quieren beatificar”. Esto salió de la boca de quien, semanas atrás, hiciera llamadas desde su celular para convocar a su gente para que asistiera al juicio el 16 –hoy, que sería el día de los alegatos de la querella. Es el señor gordo de bufanda rayada a colores. Esta semana, tenemos audiencias el 16 y el 18, jueves, que será cuando declare mi papá. Por ahora no tenemos más fechas previstas, pero se los haré saber en cuanto las sepa.

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